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Si hubiera un orden…

Soledad Dahbar


Si hubiera un orden, este sería tal que permitiera el caos. Ya se ha comprobado que la dirección de las partículas cambia cuando son observadas. Esto quiere decir que sólo puedo tener una apreciación subjetiva ligada a la percepción de lo que deberían ser las cosas. El orden de las cosas.

¿Por qué razón, si hemos salido del caos, no podemos nunca entrar en contacto con él? Apenas fijamos en algo nuestros ojos y ya, bajo nuestra mirada, surge el orden... las formas... No importa. Que sea como quiera, dice Gombrowicz.

No existe tal orden, no existe tal dirección, no existe tal caos. Nada existe, ni el tiempo, ni esta hoja. Sobre todo esta hoja. Ni yo.


La práctica del yoga te da el poder de acomodar los órganos dentro de ti. La inhalación y la exhalación son masajes al estómago, a la garganta, al corazón, a la glándula pituitaria. Así, el hecho de respirar, acción vital y por lo tanto en apariencia inconsciente, impulsiva, provoca dentro de nosotros esa posibilidad consciente. Es como traer adentro un poco de afuera, a conciencia. Dicho esto, el orden de los órganos podría estar determinado por la conciencia.


En cuanto a los afectos. Los que nos afectan. Los que nos causan una afección. Como un cuchillo que corrige la carne. Como el bisturí que al abrirnos nos hiere. El afecto es una herida. Estar afectado es estar supeditado a algo, a alguien. Un intento por colocar el corazón en el lugar correcto.


Depende del tamaño de la anomalía, de la imprecisión. Hay que esperar el desenlace.


Si hubiera una imagen constelar de tu cuerpo

sería

el que arriba me alumbra,

abajo me sostiene

y mi horizonte.


Hay otros sitios ambiguos. Otros distintos. Afuera de todos los lugares. Son como meta ambiguedades. Y no podemos nunca llegar a ellos.